Reflexiones sobre el modelo educativo

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1.- Dimensión social que afecta a las personas y a la Educación.

Esta dimensión social está principalmente condicionada por la situación económica, la forma de salir de la crisis económica y la evolución religiosa.

La situación económica.

La economía española está basada en tres pilares básicos: la construcción, el turismo, y la industria de fabricación de automóviles. Estos tres sectores representan a grosso modo más del 35% del producto interior bruto, donde aproximadamente la construcción es 17-18%, el turismo alrededor de 10% y la fabricación de automóviles alrededor del 8%.

La crisis económica a nivel mundial ha afectado a todos los países, lo que no es cierto es que todos los países se puedan recuperar de igual modo. Esto significa que mientras que países como Estados Unidos y Alemania, que tienen economías muy fuertes basadas en la innovación, el cambio y en la evolución hacia áreas más productivas, la economía española está basada en los tres pilares anteriormente dichos que se establecieron y tenían sentido en el pasado, hace varias decenas de años, cuando la economía española estaba claramente por debajo de la de la economía de los países de nuestro entorno y tenía sentido alguna forma que estas inversiones en este país pobre porque nuestro principal diferencial era el bajo costo a la mano de obra, y el bajo costo de los materiales de construcción unido a la baja calidad a la misma, y el atractivo turístico de nuestras costas.

La forma de salir de la crisis económica.

Si miramos a la recuperación económica de nuestro país, hemos de poner énfasis especialmente en las principales características en la que se soporta la economía y que a su vez nos hacen diferentes a otros países ricos (de nuevo Alemania o Estados Unidos) y es que mientras que en otros países la industria está sustentada en la innovación y el valor añadido de las diferentes industrias que componen su riqueza nacional, en nuestro caso desgraciadamente no ocurre lo mismo con las tres industrias que es que comportan más del 35% de nuestra riqueza que como antes se comentó son: el ladrillo, fabricación automóvil y el turismo.

Si tenemos en cuenta que en la industria de la construcción no todo es la construcción residencial y que en algún momento tenemos que empezar a construir viviendas nuevas para satisfacer las necesidad reales de la población española y que además parte de la industria de la construcción es también construcción industrial, podemos estimar (siendo muy optimistas) que el sector de la construcción habrá perdido aproximadamente la mitad de la peso que tenía antes de la crisis, lo que supone alrededor de un 8% del PIB de España. Este 8% no es recuperable.

A medio-largo plazo peor lo tiene la industria de fabricación automóvil (tardará más o menos años) pero está llamada a desaparecer. Vamos a estimar que a medio plazo esta industria baja a la mitad. Tendríamos pues un impacto negativo de aproximadamente el 5% del producto interior bruto de España.

Con respecto al turismo lo más optimista es que se va a quedar estancado de momento aunque con un enorme riesgo y de que si las condiciones de seguridad en los países competidores mejoran y seguimos en la tendencia de degradación progresiva de nuestro entorno, pudiera ser que esta industria tuviera un serio percance bajando un 30%, con lo cual podríamos hablar de alrededor de otros dos puntos de PIB.

Las posibles consecuencias de impacto en la economía debidas a la crisis y que en el caso de España son irreversibles (a diferencia otros países) son del orden del 15%.

Es importante entender este punto y que la situación de España es diferente ya que la crisis ha producido realmente destrucción del tejido productivo cosa que el en otros países con economía mucho más estables y diversificadas esto no ha ocurrido sino lo que realmente ha ocurrido es una disminución de la actividad productiva. Por lo tanto, la situación de España en este momento es mucho más dramática ya que tenemos que crear una nueva economía que ha de ser innovadora y de auténtico valor añadido y tenemos que entender que España saldrá de la crisis de los últimos países y que la recuperación del índice de paro será incluso más tardía que la recuperación económica, dado el alto impacto de mano de obra que tienen las tres industrias más afectadas.

Educación y recuperación económica.

Si miramos las necesidades educativas en un país con la economía (ladrillo + fabricación automóvil + turismo) que tiene el nuestro, no necesitamos que la gente tenga un nivel de enseñanza muy altamente cualificada, caso contrario a lo que ocurre en Alemania. Por eso cuando miramos la diferencia de resultados entre España y Alemania en los informes PISA no debemos de crearnos falsas alarmas ya que si a fecha de hoy ya ocurre en España los que acaban sus estudios dicen que no tienen salidas profesionales, esta situación sería inaceptable si los estudiantes salieran mejor preparados de los estudios, porque no nos equivoquemos que ni el ladrillo, la fabricación automóviles o el turismo necesitan enormes cantidades de licenciados ingenieros o técnicos cualificados en formación profesional.

Es cierto que España necesita un nuevo modelo económico y este modelo solamente puede estar basado en la innovación y el valor añadido. Sólo será en este nuevo modelo cuando se creará la demanda de profesionales en mayor número y mucho mejor preparados que los que estén saliendo hoy de nuestro sistema educativo.

Está mejor preparación tiene que venir de dos líneas fundamentales: Cambio de filosofía del sistema educativo y mejor aprovechamiento por los estudiantes de las enseñanzas a las que se matricula. Ambas cosas hay que hacerlas antes del cambio en el modelo económico (esto significa “ayer”).

Este es el reto que tiene España para salir de la crisis. No podemos crear riqueza de la noche la mañana dando así valor añadido como país que no ha existido en la época de la especulación del ladrillo (en la que tanto nos admirábamos que España era el país donde invertían los extranjeros). Tenemos que construir un sistema educativo que permite establecer las bases para la nueva economía que necesita este país. Este sistema educativo hay que ponerlo en marcha antes de que el nuevo económico esté en marcha, ya que si no existen profesionales debidamente preparados en el mercado el nuevo sistema económico no se puede poner en marcha.

Evolución religiosa:

En el actual modelo educativo se mezcla la enseñanza con la educación. Esto coarta la libertad de elección de los padres, sobre todo teniendo en cuenta la desproporción evidente entre el número centros de orientación católica y el escaso número de católicos practicantes en España, cifra que está en claro descenso sobre todo en la población adolescente y que algunos estiman que es alrededor del 14% de la población frente a las estimaciones de más del 50% de centros católicos en algunas comunidades autónomas. Adicionalmente es notoria la falta absoluta de centros educativos con orientación a otras religiones.

Algunas personas piensan que para cada religión deberían de haber escuelas que respeten e impartan sus creencias. Yo creo que no. En mi opinión, lo que el Estado debe de hacer es dotar de medios a todas las religiones o sectas para que fuera del horario escolar impartan las enseñanzas adecuadas a sus fieles a semejanza de lo que hoy ocurre con otras religiones que no sea la católica.

2.- El concepto de persona a potenciar.

La persona a potenciar debería de tener las cualidades que necesita nuestro país para desarrollarse económicamente en el futuro, en mi opinión:

  • Capacidad de aprender por sí sola.
  • Capacidad de diálogo, entendimiento y escucha a otras personas
  • Que sientan la obligación de discrepar de aquello de lo que no estén de acuerdo.
  • Capaces de relacionarse internacionalmente.
  • Capaces de emprender nuevos negocios.

3.- Concepto de escuela al que nos aproximamos

Esto es difícil de contestar, ya que soy un convencido de los “procesos de negocio” y de la gestión del cambio en las organizaciones.  Esto significa que lo que tiene sentido es la homogenización de los procedimientos y procesos.

Dicho de otra forma: en mi caso que vengo con experiencia previa de haber trabajado en la industria informática en grandes empresas multinacionales, estoy acostumbrado a ver el esfuerzo que se realiza para que las cosas rehagan de forma parecida o idéntica por tod@s l@s emplead@s y en cada una de las oficinas de todo el mundo (con los mínimos matices debido a temas culturales y a las leyes locales). Me choca lo que estoy percibiendo del mundo de la educación desde este master (no dudo que sea la realidad!!!), donde la educación está basada (en la realidad) en:

Es evidente que el actual modelo educativo no tiene visos de satisfacer las necesidades que a medio y largo plazo requiere nuestro país, por lo que creo conveniente reflexionar sobre cómo sería un modelo educativo operativo que -según mi opinión- proporcione estabilidad al sistema educativo y satisfaga las necesidades de educación y enseñanza de este país.

El organismo.

Existe nuestro país el concepto de organismo independiente, como es el caso del Banco de España, el Instituto Nacional de Estadística y otros que aun siendo organismos oficiales tienen en el status de independientes por aquello de que es importante que no estén sometidos a las presiones de “el día a día” de la política y los vaivenes de los diferentes gobiernos. Y de esta forma pueden proporcionar al conjunto de la sociedad los frutos de su buena gestión y su valor añadido en su integridad.

Estos organismos independientes están financiados por dinero público pero no dependen jerárquica ni políticamente del poder establecido.

Si estamos convencidos de que la enseñanza y la educación son un valor importante para nuestra sociedad, si estamos convencidos de que la enseñanza y educación son necesarias para el futuro económico que necesita la economía de España, no podemos permitirnos el lujo de que nuestro modelo educativo sea inestable, manejado con multiplicidad de intereses diversos, y con objetivos difusos, que no en la mejora de la calidad y modelo de servicio público que debería de ser la educación y tal y como recoge nuestra Constitución.

Es por lo tanto conveniente que el modelo educativo se ha un organismo independiente. Básicamente esto significa que todos aquellos grupos, departamentos, personas, o instituciones que tienen que ver con el diseño e impartición de la educación en la enseñanza en nuestro país deben dejar de depender claramente del poder político y quedar englobados en este nuevo modelo de organismo independiente. Creo que la única forma de garantizar la estabilidad y calidad del sistema.

La competencia de educación está transferida a las comunidades autónomas. La creación de un organismo independiente de educación no es incompatible con la transferencia de competencias a las comunidades autónomas. Esto se consigue volcando este organismo independiente de una estructura parecida a la que existe actualmente en el sistema educativo: estructura central y estructurada autonómica, de esta forma se mantiene la importantísima contribución de las comunidades autónomas en contenidos educativos adecuados a sus necesidades económicas y sobre todo a su cultura y lengua propia.

Esta acción queda sin contenido las consejerías de educación de las diferentes comunidades autónomas y el ministerio de educación siempre y cuando extendamos el modelo no solamente a la educación secundaria sino a todos los ámbitos de la educación.

Profesionales.

En el actual modelo educativo echo en falta la existencia de profesionales de planificación, dirección, gestión del cambio, orientadores, y responsables de los distintos módulos o asignaturas. Es cierto que actualmente existen directores de centros y orientadores educativos pero a todas luces y por lo que estado viendo a lo largo del curso la función de estos profesionales es meramente decorativa. Esta situación unida a ausencias de auténticos gestores y agentes del cambio y la innovación lleva actualmente a situación voluntarista donde los profesores se organizan lo mejor que pueden en base a su vocación y su buena voluntad, no estando obligados ni retribuidos para ello, organizándose en cada centro iniciativas educativas absolutamente descoordinadas. Es por lo tanto necesaria la dotación de una estructura profesional y adicional al propio profesorado de forma que esta estructura profesional pueda liderar los cambios y ayudar a la mejora en la calidad de la enseñanza.

En relación al profesorado, es una buena iniciativa la creación del master de formación del profesorado ya que permite preparar adecuadamente a los profesionales salidos de las escuelas o universidades al ejercicio de la enseñanza. En esta situación nos encontramos con profesores que han superado el proceso de una graduación universitaria -hablando en el lenguaje de Bolonia- más un master de un año específicamente orientado a la formación como profesor.

Es por lo tanto conveniente que las autoridades educativas pongan especial énfasis y den la suficiente importancia a este curso de master de formación del profesorado, a diferencia de lo que hasta ahora hemos estado observando los que de una forma o de otra hemos estado involucrados en el primer año del mismo.

Evidentemente si disponemos de profesorado formado adecuadamente, (lo que sería función del master de formación del profesorado) no tiene sentido que estas personas preparadas tanto técnicamente -por su graduación de origen- como pedagógicamente -por el master- pasen por la estúpida criba de una oposición administrativa. El modelo de oposición esta claramente obsoleto: no necesitamos funcionarios, necesitamos educadores. La actual oposición (como cualquier otra) no mide en absoluto la capacidad pedagógica de los aspirantes que se presentan, sino la capacidad de memorización de aquellos que han podido permitirse el lujo de dedicar tiempo y dinero a la preparación de las mismas, amén del bochornoso espectáculo de las academias ofreciendo cursos de preparación de las mismas por “profesorado funcionario y que han formado parte de los tribunales de oposición”.

Por lo tanto el acceso a la condición de profesor de secundaria y formación profesional debería de estar basado en auténticas pruebas y prácticas donde el aspirante demuestre su capacidad pedagógica y su capacidad de líder en liderar un aula que son básicamente las que proporcionaría el Master.

Evidentemente la condición de funcionario no tiene ningún sentido en este contexto. El hecho de que los profesores sean funcionarios no aporta ninguna ventaja para el sistema educativo. Evidentemente (y es muy loable) existe aquello de la vocación, pero un sistema educativo debe estar basado en la motivación de los trabajadores, en la profesionalización del profesorado, en la formación del profesorado y evidentemente también en la vocación, si el que existe. .

Por lo tanto en este modelo los profesores serían empleados con contrato estables. Con respecto a la retribución del profesorado me parece oportuno proponer a el modelo que se emplea con frecuencia en la industria privada: básicamente consiste en que después de una evaluación 360° del desempeño, del empleado se establece un ranking de forma que los mejor considerados dentro de su entorno -que puede ser el centro educativo, la provincia, la comunidad o una mezcla- son los que más incremento salarial reciben y aquellas personas que aparecen en los últimos lugares del ranking no reciben nada y además tienen que ser revaluadas y revisadas por sus jefes para decidir si su falta de rendimiento se debe a algún problema superable -pudiera ser falta de formación, falta de motivación, algún tema de tipo psicológico- o simplemente se debe a la incapacidad de ejercer el puesto de trabajo con lo que una vez demostrado fehacientemente estas personas deberían de ser apartadas de la impartición de la educación.

La formación del profesorado es algo especialmente crítico dada la ausencia de un modelo serio en la actualidad. Un profesor debería de pasar a al menos dos o tres semanas al año de reciclaje y formación pedagógica-educativa y lo que no sea esto es fabricar profesores obsoletos, futuro pasto de conflictos en las aulas y garantía del fracaso del sistema educativo. La formación debería ser obligatoria y los profesores deben de superar claramente las pruebas necesarias que acrediten que han aprovechado la educación. Esto un sucede con los actuales profesores funcionarios y los interinos, que deben desaparecer para integrarse en plazas estables de profesorado.

Si adoptamos este modelo en el que los profesores son elegidos por su capacidad pedagógica y en el que hay profesionales diferentes de los educadores hay de preguntarse qué hacemos con los actuales profesores funcionarios que son la mayoría en los centros. Hay que ser valientes y por otro lado realistas: estos profesionales con el status de funcionario (con lo que no tienen obligación de asistir a ningún tipo de formación y tienen garantizado su sueldo de por vida) y por otro lado no podemos obligarles a que pasen al nuevo modelo. Lo que sí es cierto es que el nuevo entorno profesional y laboral es atractivo para aquellos profesionales de la educación que se sienten comprometidos con la misma y tengan la capacidad y la voluntad de progresar y en su carrera profesional. Resulta evidente que a los actuales funcionarios habría que ofrecerles la posibilidad de renunciar a su actual estatus y pasar a ser un profesional contratado con las nuevas directrices y evaluado de la forma que hemos descrito anteriormente , con lo cual la posibilidad de incrementos salariales aumentaría de manera importante y también la posibilidad de recibir formación profesional, con lo cual cabe esperar que un número razonable de los actuales funcionarios de manera voluntaria pasaría al nuevo modelo; el resto ejercerían como profesores hasta que por razones biológicas este tipo de “funcionarios a la antigua” desapareciera o se les jubile anticipadamente. No pasa nada: lo que hacer es innovador para garantizar el mejor modelo educativo para este país, ya se hizo algo parecido en el ejército durante la transición.

Centros Concertados.

No existe ninguna razón para que existan centros que reciben dinero del Estado, en los que los padres tengan que pagar un suplemento para sus hijos sean educados en los mismos. Por otro lado la existencia de centros concertados es una realidad este país y en algunas comunidades autónomas superan más de la mitad del número de centros escolares.

El modelo sería subvencionar los centros concertados con la misma cantidad de dinero por alumnos -o el criterio que se siga actualmente- que los centros públicos y que estos centros concertados estén abiertos al acceso de cualquier tipo de alumno en igualdad de condiciones como entiendo que es el espíritu y de la Constitución. Evidentemente el profesorado de estos centros concertados ha de cumplirla las mismas garantías de formación y de calidad que el profesorado de los centros.

Enseñanza moral.

Como he indicado anteriormente, existe una evidente contradicción entre la  dotación de centros  concertados de la iglesia católica a la vez que es notoria la falta absoluta de centros educativos con orientación a otras religiones cuyo crecimiento es creciente en este momento en España.

La forma de solucionar este dilema se antoja fácil y consiste en la separación de los centros educativos y lo que podríamos llamar la formación complementaria en ideologías o creencias. De esta forma dejaríamos la labor del centro educativo centrada en la educación en aquellos valores morales comúnmente aceptados y el estado pagaría la educación gratuita en otros centros en horario diferente en aquellas materias de libre elección de los padres, con lo que así garantizamos el precepto Constitucional. Un ejemplo de esto sería que un alumno recibiría por la mañana en el instituto las materias tradicionales de su currículum más las típicas de educación de la ciudadanía y ética o moral y por la tarde asistiría a una “catequesis” de aquella religión o tendencia moral elegida por sus padres, seguramente en un centro diferente, donde recibiría formación y educación en dichas materias.

Actualmente existe un problema relacionado con la obligatoriedad de la enseñanza, la consecuencia es que como dicen algunos: en las aulas está el 100 por 100 de los alumnos que no quiere en asistir a clase, lo cual es un problema en cuanto al rendimiento y aprovechamiento de las mismas. Soy partidario de establecer la comprensibilidad a nivel de centro y por cursos en el sentido de que para cada curso dentro de cada centro y asignaturas existan tres niveles diferentes, favoreciendo el mejor aprovechamiento de cada alumno que quiera progresar en las diferentes materias.

Procesos.

Durante este master he aprendido que hay centros de enseñanza en España donde se practica la enseñanza de una determinada manera, adecuándose más a las necesidades de la sociedad actual y que experimentan con las últimas técnicas educativas. Está muy bien, pero el heroísmo, vocación y dedicación de una serie de profesores vale muy poco si su labor no está coordinada, si no existe un claro plan director estable que indique la dirección a seguir, si no existe adecuada formación del profesorado y (sobre todo) si no existe una gestión del cambio ejercida por profesionales de la gestión empresarial para asegurarnos que la necesaria transformación del actual modelo educativo, se realiza eficaz y controladamente.


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